literatura

Correspondencias II

Vienes a mi en imágenes:

mi mente suspendida

por tu fantasma.

La mañana que se acerca,

no basta;

es inútil despertar:

preciso de ti.

_

Texto: Mayu B. 26/12/2013, Quito.

Fotografía: Karen Toro 10/01/2014, Quito.

Título de la imagen: Profundo.

Toma Digital

Juntos y nada más…

él

el amor

blanco y negro

Octubre 2011.

Toma digital – Buenos Aires

OBJETOS PERDIDOS – Julio Cortázar (fragmento)

Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad.

El eco de los pasos

Hace rato que vengo pensando en además de publicar algunos de mis delirios fotográficos, también hacer pequeños homenajes o más bien dedicarles un tiempito a aquellxs fotógrafxs que de cierta manera me han inspirado con su obra y siento que me han ayudado a crecer, tengo esa necesidad de compartir eso que me conmueve.

En primera entrega, un pequeño texto extraído del libro de Alberto García-Alix, Moriremos Mirando (Biblioteca BlowUp de la Editorial La Fábrica). El título del libro lo dice todo, para quienes logran apasionarse y envolverse en las miradas, un libro muy lindo, sincero y con muchas imágenes (mentales) e historias. Este texto me ha gustado mucho, me ha dado a pensar qué es la fotografía sino la huella, el eco de nuestro paso por la vida.

Aclaro que la imagen la he puesto yo porque fue la primera fotografía de Alberto que se me vino a la cabeza cuando leí el texto.

EL ECO DE LOS PASOS

 

Alberto García-Alix, Autorretrato con mocasines, 1988

Y si para empezar te cuento que por mis <<culpas>> hasta aquí he llegado. Quizá pienses que no fui lejos, que me quejo, que abomino, que ladro…

Nada más lejos, los tiros van por otro lado.

Es mi soberbia, mi desidia, mi pereza y cierta fuerza de voluntad los que son mis pecados… ¡Premio! También hay otros inconfesables, pero por no exagerar, aquí ya no entran.

Como a la fuerza ahorcan, diré que esas culpas son también mis virtudes, pues pasito a pasito, con ellas, a conciencia y sin conciencia, me arrastran a ser como soy; son los zapatos con los que he tenido que dar los pasos necesarios para llegar hasta aquí entero. Sin ellos, como se dice vulgarmente en castellano, ná de ná; los derroteros hubieran sido otros. Quién me iba a decir a mí que gracias a mis pecados conseguiría sacar un mayor partido a mis ojos para ver y comprender con ellos. Porque lo que sitúo frente a mi cámara adquiere una fuerza tal que me exige violentamente un acto de comprensión. O tal vez quien se exige tal acto de comprensión soy yo mismo, como los volatineros, al redoble del tambor.

Estas fotos¹, reunidas aquí en una serie de imágenes viejas, nuevas, conocidas o desconocidas, aunque puedan tener las cualidades intrínsecas de la fotografía, están para mí llenas de recuerdos. Es mi vida la que pasito a pasito -si digo a la carrera, miento- me sale al camino y se aleja de mí como un eco. Pero, eso sí, con saña, con redobles, con… Dejémoslo; la procesión va por dentro: en esas fotos de habitaciones, mujeres, amigos y las calles de día, de noche, que me gritan a la cara mi vida y dejan un eco, sí, el eco de los pasos.

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La doble abstracción. Bruselas: Centre Albert Broschette, 1995.
1. Alberto García-Alix hace referencia al catálogo donde se publicó el texto por vez primera.

El barrio, raíces

Siempre de un lado a otro pero nunca ha sido para ir más alto que Quito, es por eso que sé que acá el frío es diferente…

 

Retorno entre el sube y baja (*)

Las montañas me conmueven desde el avión, y se viene ese llanto de alegría-confusión, ¿quién entiende que se extrañe esa ciudad de invierno? Esa que todos los días te pervierte en el culebrón de calles oblicuas y te hace sudar entre el desconcierto y el cansancio de esas subidas… Floresta, San Roque, Guápulo, Vicentina, El Tejar!… calles vacías esas de la noche loca, y respira profundo antes de doblar cada esquina; le sorprende todo ese barroco a su regreso.

*microcuento, enero 2010, kt.

un descalabro

Octubre 2011

Monserrat-Buenos Aires

Lo real no es el objeto de la representación sino el espacio donde un mundo fantástico tiene lugar.

Ricardo Piglia

Musicalisación: http://grooveshark.com/s/With+You/5WtJu?src=5

Hay fuego en el 23

Yo bailo

i feel in love with a ghost

El 4 de marzo de 1977, un joven tímido pero muy inteligente a quien le gustaba escribir desde muy chico, refugiarse en el cine, el teatro y los libros, recibió en su casa una copia de su libro !Que viva la música¡, ese fue el último día de Andrés Caicedo, quien me ha hecho conocer un poco de esa linda ciudad, Cali, a través de sus letras.
Muy lindo libro, recomendable obviamente, agradezco infinitamente el regalo que me hizo un amigo caleño (el único por cierto que tengo de esas lindas tierras que un día conoceré). !Que viva la música¡ es una dosis de rock, mucha cumbia, un poco de geografías  accidentadas, sudores, uno que otro coctel alucinógeno y mucho humo.
La música es todo, por eso yo bailo.
Acá un fragmento del libro, en su última noche (como la de Andrés) María del Carmen Huerta nos deja su manifiesto.

“Cantan los pájaros, y a los árboles (que lejos están de aquí, al otro lado del Río) los imagino meciéndose en cada crepúsculo, luego me imagino que cada hoja produce el sonido atarván de las trompetas que es el llamado de la selva, la que ya me picó con su embrujo. Sé que soy pionera, exploradora única y algún día, a mi pesar, sacaré la teoría de que el libro miente, el cine agota. Quémenlos ambos, no dejen sino música. Si voy pallá es que pallá vamos. Vivimos el momento de más significado en la historia de la humanidad, y es primera vez que se ha exigido tanto de los culimbos. Mi opinión modesta, viéndoles las caras, las bocas de la orejas, es que ellos, mis amigos, han cumplido. Somos la nota melosa que gimió el violín. Se reían del bugalú y mira ahora qué.

Tú, no te detengas ante ningún reto. Y no pases a formar parte de ningún gremio. Que nunca te puedan definir ni encasillar.

Que nadie sepa tu nombre y que nadie amparo te dé.

Que no accedas a los tejemanejes de la celebridad. Si dejas obra, muere tranquilo, confiando en unos pocos buenos amigos. Nunca permitas que te vuelvan persona mayor, hombre respetable. Nunca dejes de ser niño, aunque tengas los ojos en la nuca y se te empiecen a caer los dientes. Tus padres te tuvieron. Que tus padres te alimenten siempre, y págales con mala moneda. A mí qué. Jamás ahorres. Nunca te vuelvas una persona seria. Haz de la irreflexión y de la contradicción tu norma de conducta. Elimina las treguas, recoge tu hogar en el daño, el exceso y la tembladera.

Todo es tuyo. A todo tienes derecho y cóbralo caro.

No te sientas llenecita nunca.

Aprende a no perder la vista, a no sucumbir ante la miopía del que vive en la ciudad. Ármate de los sueños para no perder la vista.

Olvídate de que podrás alcanzar alguna vez lo que llaman “normalidad sexual”, ni esperes que el amor te traiga paz. El sexo es el acto de las tinieblas y el enamoramiento la reunión de los tormentos. Nunca esperes que lograrás comprensión con el sexo opuesto. No hay nada más disímil ni menos dado a la reconciliación.  Tú, practica el miedo, el rapto, la pugna, la violencia, la perversión y la vía anal, si crees que la satisfacción depende de la estrechez y de la posición predominante. Si deseas sustraerte a todo comercio sexual, aun mejor.

Para el odio que te ha infectado el censor, no hay remedio mejor que el asesinato.

Para la timidez, la autodestrucción.

Adonde mejor se practica el ritmo de la soledad es en los cines, aprende a sabotear los cines.

No accedas al arrepentimiento ni a la envidia ni al arribismo social. Es preferible bajar, desclasarse; alcanzar, al término de una carrera que no conoció el esplendor, la anónima decadencia.

Para endurecer la unidad sellada, ensaya dándote contra las tapias. No hay momento más intenso ni angustioso que el despertar de un hombre que madruga. Complica y prolonga este momento, consúmete en él. Agonizarás lentamente y de berrido en berrido enfrentarás los nuevos días.

Es prudente oír música antes del desayuno.

Tú, disimula el olvido. Aprende a contemplar inconmovible toda génesis. Si te tienta la maldad, sucumbe: terminaréis por rodar juntas del mismo brazo.

Come todo lo que sea malo para el hígado: mango viche y hongos y pura sal, y acostúmbrate a amanecer con los gusanos. Créete Ceiba, que también cría parásitos.

Tú, no te preocupes. Muérete antes que tus padres para librarlos de la espantosa visión de tu vejez. Y encuéntrame allí donde todo es gris y no se sufre. Somos muchas. Incomunica el dato.

Apuesto a que nadie oye cómo cada chirriar de tacones, cada botellazo en la cara, cada súplica de borracho que resbala, cada bembé formado, cómo todo, todo me llama, cómo todo es mío y la descarga me llama. De no haber conocido nunca este son montuno, habría sido escuálida alma perdida, sin cabuyas por la selva. Pero ya me llaman, me ladran. Ya se dice que vienen de otras ciudades a conocerme y a gastar canecas. Sacan fotos mías en la prensa amarilla, y yo me río imaginando la cara de escándalo que harán los cerdos, si no fuera porque ahora ya me faltan fuerzas, lograría unión para salir y gritar consignas y quebrar ventanas, pero para qué ilusiones si quedan lejos esos barrios: ya no son nunca más mi rumbo. supongo que los marxistas ven las fotografías y pensarán: ‘Observen ustedes lo bajo que puede llegar la burguesía.’

Que bajo pero qué rico, no me importa servir de chivo expiatorio, yo estoy más allá de todo juicio y salgo divina, fabulosa en cada foto. Fuerzas tengo. Yo me he puesto un nombre:

SIEMPREVIVA

propicio para que de andarse de mucha confianza con la noche no sea que lo arropen a uno, el cochero que viene y para, el cochero negro de la silla colorá. Yo seguiré de frente, porque la rumba no es como ayer, nadie la puede igualar, sabor, la rumba no es como ayer, nadie la puede controlar. Tú enrúmbate y después derrúmbate. Échale de todo a la olla que producirá la salsa de tu confusión. Ahora me voy, dejando un reguero de tinta sobre este manuscrito. Hay fuego en el 23.

María del Carmen Huerta. (A.C.)

Los Ángeles – Cali

Marzo 1973 – diciembre 1974.”

 

 

enrúmbate y después derrúmbate