Taytaku

TAYTAKU
Se presentó el 24 y 25 de enero del 2012 en Quito en el Teatro variedades Ernesto Alban
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Encontrar lo que somos, lo que nuestra esencia busca: nuestra identidad. Taytaku (Abuelito) nos enseñan las costumbres, tradiciones pero sobre todo la identidad de las comunidades indígenas. Taytaku, personaje que contara sus recuerdos por medio de sus experiencias.
Además de una vida de felicidad en medio de la opresión y discriminación a los indígenas. Con un toque de humor y concientización sobre la fuerza que hay en los pueblos y nacionalidades indígenas, la obra Taytaku dirigida, escrita y actuada por Daniel Males Arawi del grupo de teatro Andino Libertades muestra la identidad y los valores andinos hacia una realidad propia de quiénes somos como indígenas dentro de una sociedad que muchas veces nos invisibiliza.
Elenco: Luis Alberto Chico Morales, David Samaniego Almeida, Alexandra Alexita Tuquerres.
Actuación y dirección: Daniel Males
Escenografía: Manai Kowii, Yauri Muenala.

Más imágenes de la obra en: http://www.flickr.com/photos/noonsenses/sets/72157629114575243/with/6795669285/
a Mafalda no le gusta la S.O.P.A.
Y bueno.. como usuarios cotidianos de las más variopintas opciones que a estas alturas de la vida nos ha brindado el internet, hay que informarse y tomar acciones.
Y nosotros también nos pronunciamos en contra de la llamada ley S.O.P.A. (Stop Online Piracy Act), como no nos va a revolvér el estómago toda la retahíla de acciones retrógradas que pretende la Cámara de representantes de los Estados Unidos. Uno de estós días mientras desayunaba escuché en los espacios publicitarios de CNN en español una frase que se quedó retumbando en mi cabeza: <<porque en Washington siempre sucede algo que afecta tu vida>>, uff que asco que me dio; esta pretención (no la primera ni la única) de censura en Internet devela una vez más las intenciones de los mandamases internacionales de pisotear las libertades, de someternos a una situación global de vigilancia y represión permanente, de criminalizarnos avalándose en leyes creadas por ellos y que solo están para velar por sus intereses (económicos sobre todo).
Qué podemos hacer?
http://americancensorship.org/
Gracias a Fer por la ilustración.
36 mm
Una noche en la que no creía en nada ni en nadie, como quien dice ‘buscaba ahogar las penas…’, mis ojos se encontraron con los suyos. A unos cuantos metros de donde yo estaba se perfilaba una figura inquietante. Alto, delgado y con cabello largo [exquisito..]; yo ya lo había encuadrado en mi paisaje. Lo llamaba con mis ojos, con mi cuerpo.
Una especie de telepatía sensual nos acercó.
Se avecinaba la primavera, el alcohol circulaba en la plaza, una madrugada que invitaba a la calle; todo colaboró a ir encendiendo los ánimos.
No recuerdo cómo ni por qué, pero de repente él estuvo a mi lado; una conversación nació amistosa [más vino por favor!], cruceteo de miradas, sonrisas recíprocas, cortejo camuflado, llámenlo como quieran!.. un preludio delicioso.
Mi vieja amiga Pentax k1000 al igual que un pequeño libro de Andrés Caicedo ‘Angelitos Empantanados’, pesaban cada vez más en mi bolso como queriéndo hacerse notar, fue ahí cuando advertí que lo debía capturar. Con el pulso tembloroso, gracias a cierta cantidad de líquidos etílicos ingeridos, saqué la pesada cámara [porque sepan amigxs las miradas y las almas pesan, y mucho] y mientras él fumaba un cigarro disparé directo a sus ojos.
<<quiero que nubles mis días con el humo de tu boca>>
No sabía si lo volvería a ver, ni siquiera recordaba si me había dicho su nombre, en ese entonces mi única certeza era que aquellos 36 milímetros de película [infaltable lucky 100 b/n] revelados unas cuántas semanas más tarde me permitirían contemplarlo en la perpetuidad.
El eco de los pasos
Hace rato que vengo pensando en además de publicar algunos de mis delirios fotográficos, también hacer pequeños homenajes o más bien dedicarles un tiempito a aquellxs fotógrafxs que de cierta manera me han inspirado con su obra y siento que me han ayudado a crecer, tengo esa necesidad de compartir eso que me conmueve.
En primera entrega, un pequeño texto extraído del libro de Alberto García-Alix, Moriremos Mirando (Biblioteca BlowUp de la Editorial La Fábrica). El título del libro lo dice todo, para quienes logran apasionarse y envolverse en las miradas, un libro muy lindo, sincero y con muchas imágenes (mentales) e historias. Este texto me ha gustado mucho, me ha dado a pensar qué es la fotografía sino la huella, el eco de nuestro paso por la vida.
Aclaro que la imagen la he puesto yo porque fue la primera fotografía de Alberto que se me vino a la cabeza cuando leí el texto.
EL ECO DE LOS PASOS

Y si para empezar te cuento que por mis <<culpas>> hasta aquí he llegado. Quizá pienses que no fui lejos, que me quejo, que abomino, que ladro…
Nada más lejos, los tiros van por otro lado.
Es mi soberbia, mi desidia, mi pereza y cierta fuerza de voluntad los que son mis pecados… ¡Premio! También hay otros inconfesables, pero por no exagerar, aquí ya no entran.
Como a la fuerza ahorcan, diré que esas culpas son también mis virtudes, pues pasito a pasito, con ellas, a conciencia y sin conciencia, me arrastran a ser como soy; son los zapatos con los que he tenido que dar los pasos necesarios para llegar hasta aquí entero. Sin ellos, como se dice vulgarmente en castellano, ná de ná; los derroteros hubieran sido otros. Quién me iba a decir a mí que gracias a mis pecados conseguiría sacar un mayor partido a mis ojos para ver y comprender con ellos. Porque lo que sitúo frente a mi cámara adquiere una fuerza tal que me exige violentamente un acto de comprensión. O tal vez quien se exige tal acto de comprensión soy yo mismo, como los volatineros, al redoble del tambor.
Estas fotos¹, reunidas aquí en una serie de imágenes viejas, nuevas, conocidas o desconocidas, aunque puedan tener las cualidades intrínsecas de la fotografía, están para mí llenas de recuerdos. Es mi vida la que pasito a pasito -si digo a la carrera, miento- me sale al camino y se aleja de mí como un eco. Pero, eso sí, con saña, con redobles, con… Dejémoslo; la procesión va por dentro: en esas fotos de habitaciones, mujeres, amigos y las calles de día, de noche, que me gritan a la cara mi vida y dejan un eco, sí, el eco de los pasos.
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La doble abstracción. Bruselas: Centre Albert Broschette, 1995.
1. Alberto García-Alix hace referencia al catálogo donde se publicó el texto por vez primera.
El barrio, raíces

Siempre de un lado a otro pero nunca ha sido para ir más alto que Quito, es por eso que sé que acá el frío es diferente…
Retorno entre el sube y baja (*)
Las montañas me conmueven desde el avión, y se viene ese llanto de alegría-confusión, ¿quién entiende que se extrañe esa ciudad de invierno? Esa que todos los días te pervierte en el culebrón de calles oblicuas y te hace sudar entre el desconcierto y el cansancio de esas subidas… Floresta, San Roque, Guápulo, Vicentina, El Tejar!… calles vacías esas de la noche loca, y respira profundo antes de doblar cada esquina; le sorprende todo ese barroco a su regreso.
*microcuento, enero 2010, kt.








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